Narrativa, estado de conciencia y destino
Hace rato que no escribo en "mi querido diario".
Y pensando en eso se me ocurrio que la escritura me fluye mucho mejor cuando estoy triste, hace más de 4 años que no escribo un poema, y eran lindos. Pero hace más de 4 años tengo el corazón completo.
Estoy convencida de que mi vida habría podido ser muy distinta. Si hubiera preferido el estado constante de depresion sería escritora, poetisa, novelista, y hasta columnista. Pero preferí el estado conciente de optimismo. Tal vez de seguir por ese camino no estaría descubriendo el "milagro de la maternidad", y, como alguna vez me pronostique a mi misma, sería un mujer sola, independiente, con impulsos suicidas a los 40 años.
A veces me encuentro a mi misma imaginando, más bien, de una manera muy masoquista, soñando con un evento tragico de la vida, que me lleva de nuevo a ese estado de conciencia y me hace buscar refugio en un monasterio o en la vida absolutamente altruista de los grupos como la Cruz Roja.
Pero sigo esperando el momento en que la escritura llegue a mi en un momento inesperado, en la mitad de la vida rutinaria, sin necesidad de eventos tragicos, tal como le llegó a Isabel Allende. O como la canción le llegó a Mercedes Sosa.
Tengo la tarea pendiente de escribir el más reciente capitulo de mi vida, pero tengo tanto miedo a no poder plasmar las emociones exactas... Releeo estas lineas y sigo pensando que a la escritura le falta fuerza, claridad, madurez.... unos años más.
Y pensando en eso se me ocurrio que la escritura me fluye mucho mejor cuando estoy triste, hace más de 4 años que no escribo un poema, y eran lindos. Pero hace más de 4 años tengo el corazón completo.
Estoy convencida de que mi vida habría podido ser muy distinta. Si hubiera preferido el estado constante de depresion sería escritora, poetisa, novelista, y hasta columnista. Pero preferí el estado conciente de optimismo. Tal vez de seguir por ese camino no estaría descubriendo el "milagro de la maternidad", y, como alguna vez me pronostique a mi misma, sería un mujer sola, independiente, con impulsos suicidas a los 40 años.
A veces me encuentro a mi misma imaginando, más bien, de una manera muy masoquista, soñando con un evento tragico de la vida, que me lleva de nuevo a ese estado de conciencia y me hace buscar refugio en un monasterio o en la vida absolutamente altruista de los grupos como la Cruz Roja.
Pero sigo esperando el momento en que la escritura llegue a mi en un momento inesperado, en la mitad de la vida rutinaria, sin necesidad de eventos tragicos, tal como le llegó a Isabel Allende. O como la canción le llegó a Mercedes Sosa.
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